sábado, 5 de septiembre de 2015

La conspiración de los Hombres Topo


En mi libro, ya en el segundo capítulo, menciono una confrontación entre uno de los protagonistas y aquellos a los que él le dio a llamar los hombres topo. Resulta que hay unas élites que saben que están destruyendo el planeta, que el capitalismo es una farsa, que no hay escapatoria..., la solución: un bunker.





En mi novela hay un sitio para aquellos que desean vivir bajo tierra. Sometidos a los designios de los de siempre, se descubre que todo lo que dicen, simplemente, es una enorme mentira, un engaño: el único modelo económico que funciona no es capitalista. Esto es debido a que el capitalismo que conocemos no es capaz de frenar tanta superpoblación, ni tanto consumismo, por lo que al final si no producimos entramos en crisis, y si lo hacemos el planeta se colapsa.




Parece como si necesitáramos de un milagro para salir de esta pescadilla que se muerde la cola, sin embargo todo es menos complejo de lo que parece; sólo hay que colocar a cada cual en su lugar. Mientras tanto, mientras sigan pudiendo hacer lo que vienen haciendo, seguiremos viendo cómo EEUU arma a terroristas para luego bombardearlos. No existe contradicción, lo hacen para justificar las patentes, que es de las únicas industrias tangible que le quedan a EEUU.



Es natural comprender que seguirán haciéndolo mientras no tenga ese país un presidente duro, o mientras no exista una sociedad de naciones que pretenda decir NO a la OTAN y les declare la guerra. Y no me refiero a esa frase condescendiente del padre o madre a quien nadie hace caso, cuando dice "No te dejo hacerlo", pero que tampoco te vigila, ni te da pedagogía, ni te castiga cuando no le hagas ni puto caso..., EEUU creó su ONU particular y, tarde o temprano, los países pobres reinventarán la idea para crear una última Gran Guerra, como se dice en mi libro.


Mientras tanto en las fronteras de Venezuela con Colombia se desmonta una nueva estructura paramilitar con intenciones de iniciar un conflicto bélico a escala nacional con capacidad logística para sostenerse económicamente. Se trata de otra casa de putas que pueda justificar una nueva masacre en otro país que justifique las matanzas de un premio nobel de la paz. Pero la prensa, sin los muertos delante, no lanzará el grito al cielo.


Es por ello que mientras los que estén arriba, esos hombres topo, puedan seguir progresando se irá viniendo nuestro maravilloso planeta cada vez más y más abajo. Hasta que, al final, un día sólo los elegidos entre ellos podrán vivir en su búnker. No es de extrañar que exista un odio acérrimo entre uno de los personajes de la obra y esos personajes. Puede recordar a la película Kingsman: justo los que tienen la mayor capacidad para maniobrar y evitar la catástrofe son los que buscarán la manera de ser los únicos en ser salvados. Se trata de la tragedia de los comunes que ya expliqué en otro post.


Y se horrorizan porque ven cómo las personas se saltan unas vayas absurdas que no tendrían porqué estar ahí. 

A esos villanos en mi novela yo los llamo los golpistas, aunque me reservo un supervillano detrás de otro. En mi novela el mundo ya pasó por esa Gran Guerra y ganaron los comunistas. La cuestión es cómo reaccionarán los golpistas ante algo así.

En el mundo en el que vivimos, todas las cosas están al revés: los colonizadores se quejan porque no se respetan sus fronteras, los malos gestores exigen que se les paguen sus deudas, los que bombardean países rearman gratuitamente a sus enemigos, ... Si cada cosa estuviera en su lugar el mundo sería más fácil de entender y, al aparecer alguien fuera de su lugar, sería fácil de identificar y reinsertar.




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